6 cosas que no sabía antes de viajar a Filipinas

Recientemente tuve la oportunidad de cambiar mis escenarios árticos por las calurosas calles filipinas, en un viaje que duraría no más de 15 días y que me abrieron los ojos a descubrir todo lo que el increíble continente asiático ofrece. Sin embargo, a día de hoy puedo decir que si hubiese sabido varias cosas sobre el viaje, hubiera planeado mi itinerario de otra forma. ¡Aquí van mis 6 cosas que no sabía antes de viajar a Filipinas…y que espero que puedan servir de inspiración a otros viajeros!

1. La odisea que puede ser cruzar una calle

Bajé del avión a las cinco de la mañana, el momento en el que la ciudad parece que comienza a tomar vida. Decidido, salí a la calle con mi mochila de mano y pude comprobar que aquellas cosas que había escuchado y que nunca creí sobre la conducción en este país, eran verdad. Coches a toda velocidad, motos esquivándose las unas a las otras, gente cruzando sin esperar a los semáforos, jeepneys y tricycles deteniéndose en mitad de la calle súbitamente para descargar o cargar pasajeros. El cláxon funciona de otra manera: para advertir que vienes, inmensos atascos en los que puedes estar sin moverte varias horas por intentar recorrer pocos kilómetros. Desde luego, hay que tener cierto arte especial para conducir o cruzar una calle en las ciudades grandes, como Manila. Y sin duda es una experiencia increíble.

2. El primer precio casi nunca es el original

Pon tu mejor sonrisa y comienza a regatear. Escucharás un primer precio, y en mi caso siempre traté de regatear por lo menos el 40%. No soy un buen negociador, así que al final acabo de risas con el vendedor y ambos nos damos por vencidos y llegamos a un precio intermedio. Obviamente cuando se regatea, hay que hacerlo con cabeza. Igual no interesa regatear a una persona que realmente necesita ese euro que estás intentando regatear. Exceptuando albergues, hoteles y restaurantes con precios fijos…puedes regatear casi cualquier cosa. Sobre todo es interesante conocer cuáles son los precios a los que debes aproximarte para distintos trayectos (por ejemplo cuando vas a coger un tricycle) para no ser estafado.

3. He comido en la calle y sigo vivo.

¡No comas de los puestos callejeros! ¡No pidas bebidas con hielo! ¡Limpia la cerveza! ¡Cuidado con la fruta y el pescado!
Ni he tenido diarrea, ni gastroenteritis. He comido de todo, con locales, en puestos locales y puestos grandes. Comidas desconocidas para mi, pero de una pinta suculenta. No sé si habrá sido suerte o simplemente que hice las cosas con cabeza. Obviamente no bebí agua con hielo cuando me la trajeron en Manila, pero he bebido cerveza con hielo en las montañas de Batad, he probado los batidos en las calles de Port Barton y he probado de todo en un pequeño bar de Coron donde era una de las pocas caras occidentales. Una vez más, tienes que diferenciar de dónde puedes beber y comer, y de dónde es preferible que te abstengas…

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4. Que los trayectos entre un punto y otro son increíblemente largos.

Nunca pude imaginar que desde Manila hasta el pueblo de Banaue, en el norte de Luzón, había solamente entre 400 y 500 kilómetros…y que pude tardar en recorrer esta distancia entre 8 y 10 horas. O que el trayecto desde Puerto Princesa hasta Port Barton en la isla de Palawan, podría tardar más horas de lo pensado…¡porque la carretera estaba siendo reconstruída! Trayectos realmente largos en vehículos con el aire acondicionado tan fuerte que hay que viajar con sudadera para no morir en el intento.

5. Encontrar alojamiento nunca va a ser un problema.

“Es mejor que vayas con todo cerrado”, “ni se te ocurra ir sin reservar un hotel o albergue”. Estas frases se repetían en mi cabeza día tras día y en ciertas ocasiones casi que me vi forzado a reservar alojamiento. Es posible que si vas a viajar a El Nido en la temporada más alta, sea una buena opción…pero yo me he movido por los increíbles pueblos al norte de Luzón, donde no me encontré con occidentales (quizás porque fui en temporada baja) y no tuve problema para encontrar alojamiento; tampoco lo tuve ni en Port Barton, ni en El Nido.

6. Los filipinos y su eterna sonrisa.

Nunca la vas a dejar de ver (excepto quizás en Manila). “Hola”, “buenos días”, “¿cómo estás?”,…frases siempre acompañadas por la eterna sonrisa filipina que inunda las caras de niños, mayores y ancianos de este increíble país. Sonrisas que enamoran y que junto a su siempre disposición a echarte una mano hacen que poco a poco este país te vaya enganchando.

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Travel writer freelance. Blogger en conunpardebotas.com. Backpacker hasta la médula. Entusiasta de la creatividad, el diseño y, en general, de todo lo que signifique comunicar en positivo.

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Comments

  • Rafa Frias (Viajes con Humor) 02/03/2017 at 20:02

    Se ve que el sudeste asiatico es asi, porque en Tailandia, al menos en los tres primeros puntos, ocurría lo mismo.

    Un abrasoo apañero!

    Reply