Expreso al Círculo Polar Ártico

Quiero ir al ártico. Esa fue una de las primeras frases que se me vinieron a la cabeza cuando me propusieron hacer un viaje a lo largo de Europa, pasando por Suecia. Desde pequeño había sentido esa fascinación por las tierras del frío, y esa era la mejor oportunidad que tenía para llegar hasta el norte de mi continente por aquella época.

Fue por ello que nada más encontrar la forma de llegar hasta el norte cerré mi compromiso de viaje, terminando en Estocolmo, cuando mis compañeros continuaban de regreso hacia Holanda.
La única forma rápida de llegar al norte de Suecia sin usar un avión en relativamente poco tiempo (1 día) es usando el tren de larga distancia que parte casi a diario desde Estocolmo y recorre el país nórdico de punta a punta.

El trayecto para llegar hasta lo más al norte es realizar Stockholm – Abisko, una estación de montaña y albergue desde donde comienza el Kungsleden (un recorrido de unos 450km del que hablé en este post) y que es la última parada del trayecto. Podéis buscar billetes a través de la web de SJ.

El trayecto de ida en un tren nocturno, buscándolo con tiempo, puede salir por unas 699 coronas suecas (unos 75€) en un vagón con camas y distintos niveles de comodidad. A mi me gusta viajar a lo cutre, por lo que elegí una cabina con 6 camas (3 literas a cada lado), aunque también existen cabinas privadas pero mucho más caras. Si viajais con billete de interrail o eurorail se aplica a este tren aunque solo rebaja cierto porcentaje del billete.

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¿Cuándo viajar al norte?
Personalmente os recomiendo viajar en julio-agosto, que aunque sea una época en la que estaremos rodeados de mosquitos en las zonas húmedas, es el momento en el que más podremos disfrutar del paisaje sueco desde el tren y en una vez fuera de él.

La diferencia en la precipitación entre el mes más seco y el mes más lluvioso es de 43 mm. Las temperaturas medias varían durante el año en 20.9 °C.

Es un viaje largo, más de una vez os levantaréis para dar un paseo y recorrer el tren de punta a punta. Más que recomendable que os llevéis un buen libro o algún entretenimiento. El tren recorrerá muchos lugares increíbles, tened a mano la cámara y sobre todo, disfrutad del paisaje.
A mitad de trayecto os informarán de que acabáis de cruzar el Círculo Polar Ártico, me apuesto las botas a que desde ese momento pegaréis la cara a la ventana del cristal.

¿Viajáis con animal de compañía? Entonces os recomiendo que reservéis espacio en el vagón de animales. Un vagón íntegro donde viajar con tu mascota. Cuando hicimos este trayecto, coincidimos con la Fjallraven Classic, una carrera a lo largo de los 100 primeros km del Kungsleden. Es muy habitual que los suecos la hagan con sus mascotas, por lo que cuando crucé por ese vagón me encontré decenas de perros recostados sobre asientos o tumbados en el suelo. Perros grandes, desde pastores alemanes, hasta huskies siberianos o mastines. Impresionante.
En los trenes diurnos podemos llevar con nosotros dos mascotas, siempre y cuando puedan caber en nuestro asiento. Para las mascotas de mayor tamaño, deberán tener un asiento propio con un coste igual que la tarifa de joven.
Las mascotas solo pueden viajar en segunda clase. En los trenes nocturnos pueden viajar solo en el coche habilitado para mascotas.

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About the author

Travel writer freelance. Blogger en conunpardebotas.com. Backpacker hasta la médula. Entusiasta de la creatividad, el diseño y, en general, de todo lo que signifique comunicar en positivo.

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